No era fácil el partido al que las locales tenían que hacer frente. El Handbol Ribes se jugaba confirmar, casi en términos absolutos, la permanencia en la categoría, y el equipo local tenía la obligación de dar un golpe sobre la mesa debido al resultado favorable que sacó Gavà -rival directo- a penas una hora antes de comenzar el encuentro.

Con todo ello, y con intención de retomar la senda de la competición el equipo salía al calentamiento ya con mucha seriedad, sabiendo lo que había en juego y sin intenciones de renunciar a nada. Y ese hambre de victoria no hizo más que aumentar cada vez que un aficionado del club cruzaba la puerta de entrada.

Todo apuntaba en buena dirección cuando comenzó el partido, pero la sobreexcitación llevaba a las nuestras a cometer imprecisiones en ataque, fallando los lanzamientos, y a precipitarnos en defensas, generando ventajas para el rival que supieron castigar. 1-5 al marcador. Time out. Había que ajustar. El ataque tenia que tener más paciencia y más calma, y la defensa no requería de tanta profundidad.

Parece que acertamos cuando poco a poco, y en varios parciales, sin prisa y con madurez, el equipo lograba acercarse en el marcador e irse 8-9 al descanso. No era el mejor resultado, pero mostraba una dinámica positiva.

El descanso fue decisivo. Las consignas fueron claras. El ataque no estaba siendo malo, pero no llegábamos a convertir las claras ocasiones de gol logradas; y en defensa, aun habiendo acciones muy positivas, no lográbamos plasmarlo en el ataque. La cuestión era sencilla, ante las dificultades ofensivas sólo nos quedaba pulir un poco más la defensa.

Y nada más alejado de la realidad. La segunda parte mostró a un Riber que no tenía intención de dejarse los puntos en Benidorm, y la subida de su intensidad defensiva nos dificultó mucho la consecución de los tantos. No obstante, y lejos de asustarse, las nuestras asumieron la realidad del partido: había que ganarlo en defensa, y sin prisa. El sistema defensivo con los principios planteados funcionó, nos transmitió confianza para no bajar los brazos y ayudó a que Lucía, portera del conjunto local, pudiera bajar la persiana. 5 goles encajados en 30 minutos. Un éxito.

El equipo supo resolver los problemas ofensivos desde atrás, mostrando una competitividad envidiable, y eso permitió que los dos puntos se quedaran en casa.

Pero el equipo local no estuvo sólo. Una grada repleta de niños y padres del club arroparon a las nuestras en los momentos más complicados. El cántico constante de la afición hizo que el equipo se viniera arriba, y el retumbar de los bombos reforzó nuestra actividad defensiva durante 60 minutos. Estos 2 puntos son vuestros. Gracias.